Algunas veces, por mucho que hayamos estado en mil ocasiones en un mismo sitio, no se despierta nuestro sentido arácnido artístico hasta que la luz, la calidez del otoño y un determinado estado de ánimo se confabulan para convertir las cosas cien veces vistas en pequeñas maravilla única...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


































No hay comentarios:
Publicar un comentario