27 de febrero de 2015

Larga vida y prosperidad

Leonard Nimoy, nuestro querido Spock. Foto de la página oficial de Star Trek en Facebook.
Me he enterado hace unos minutos de la muerte de Leonard Nimoy, el mítico Señor Spock de Star Trek (la serie original, la buena), extraterrestre ultra-lógico oriundo de Vulcano y ligeramente toca-pelotas. Me deja desconsolada, decir que adoraba a este personaje de orejas puntiagudas es poco. Bueno, siempre me han gustado los caracteres difíciles de manejar, seres inteligentes y apartados de los convencionalismos sociales que nos encorsetan y, a fin de cuenta, nos hacen infelices. Admiro su libertad y su falta total de hipocresía, que hacen de ellos personas claras, que se ven venir y que, a pesar de que se pueda pensar lo contrario, se transforman en amigos sinceros y desprendidos (mientras no se abandonen a la soledad y la locura y se conviertan en sicópatas, claro).

El actor, caracterizado como Spock,
con el saludo vulcaniano, acompañado de la frase
"Larga vida y prosperidad"
Hacía mucho tiempo que quería escribir sobre Star Trek, aquella serie de la segunda mitad de los años sesenta que revolucionó nuestra forma de soñar con el espacio, e inspiró a generaciones de criaturas, empeñadas en hacernos viajar más allá de los límites de nuestro maltratado planeta. Y también hacía tiempo que quería dedicarle unas palabras al vulcaniano; es obvio que ahora me siento más que obligada...

Para empezar, la serie Star Trek pegó varios puñetazos sobre la mesa, rompiendo estereotipos y estándares, convirtiéndose en vanguardista y totalmente avanzada con respecto a su época. Principalmente porque es una serie racional, a ver si me explico. Muchos de sus episodios tienen guiones muy desarrollados, muy "cerebrales", aleccionadores y moralizadores. Respecto a creencias, a conocimientos, a la igualdad entre criaturas (ya no sólo entre humanos, independientemente de la raza o del sexo, si no entre todas las especies del Universo), al uso de la ciencia para avanzar y no para destruir, a la unión de todos en benificio de la Humanidad; en fin, una infinidad de conceptos que incluso hoy, resultan difíciles de digerir para el común de los mortales.



Seguidamente, el puente de mando de la nave, la legendaria Enterprise, estaba a cargo de personas muy variopintas, muy lejos del canon del blanco alto rubio que manda sobre el resto por la gracia de Dios. Para empezar, tenemos a una mujer negra, a un asiático y a un ruso. A una mujer negra, Nyota Uhura (interpretada por Nichelle Nichols), oficial de comunicaciones, inteligente, con responsabilidades, en la que sus compañeros masculinos confían plenamente; en fin, una mujer, en plena ola feminista, y encima negra, prototipo que se retrataba siempre en papeles serviles o delictivos.

A un asiático, Hikaru Sulu (interpetado por George Takei, a quien debéis seguir ABSOLUTAMENTE en las redes sociales), oficial, piloto de la nave más codiciada de la flota, ni más ni menos, y hasta capitán en funciones cuando se tercie. Hasta entonces, e incluso después, los asiáticos solían ser sirvientes, humildes, incultos, con una pésima dicción en inglés y caricaturizados hasta lo ridículo. También es interesante recalcar que un personaje de origen japonés podía pretender sellar la paz, por así decirlo, después de las heridas de Segunda Guerra Mundial.

También tenemos a Pavel Chekov (interpetado por Walter Koenig), un ruso, en plena Guerra Fría, el archienemigo de la civilización occidental en general, y de los Estados Unidos de América en particular. Un ruso en plena carrera espacial, cuando los dos países se gastaban cantidades ingentes de dinero en competir el uno contra el otro por salir al espacio, la nueva frontera, el nuevo paradigma de la supremacía de una nación sobre otra, o sobre todas las demás. Un oficial de la flota leal y muy querido por sus compañeros.
Leonard Nimoy, a la derecha, junto con William Shatner.
Foto de la página oficial de Star Trek en Facebook.



Al mando de la nave, tenemos al capitán James Tiberius Kirk, interpetado por William Shatner. Lider nato, valiente, rebelde, inteligente, impulsivo, leal, seductor; vive por y para su nave y su tripulación. No duda en saltarse las reglas rígidas de la flota si deduce que es la única manera de hacer el bien o de arreglar una situación adversa. Es harto sabido que su fuerte amistad con el vulcaniano traspasó la pantalla y los límites de sus personajes. Hoy, se ha despedido de Nimoy con las siguientes palabras: "Le quería como a un hermano. Echaremos de menos su sentido del humor, su talento, y su capacidad para amar".

Finalmente, tenemos a Spock. Mestizo de extraterrestre, oficial científico, erudito, y según a quién preguntes, insufrible, frío o insensible. Medio humano, su personalidad está marcada por el intento de reprimir sus sentimientos y emociones, como mandan las tradiciones de Vulcano. A pesar de su lado racional y lógico, es un apasionado y gran conocedor de las artes y de la cultura de la Tierra.

Spock siempre me ha parecido una apuesta arriesgada por parte de los desarrolladores de la serie. A ver si soy capaz de explicarme. Para empezar, es un mestizo. En muchas sociedades, los mestizos están mal vistos, considerados como impurezas, imperfecciones, seres que degradan la "calidad" de una determinada raza. En Estados Unidos, para no ir más lejos, las uniones interraciales estaban muy mal consideradas, cuando no directamente ilegales. A parte, es un ser que vive en constante conflicto con su parte humana, es decir, siempre que puede, recalca los defectos de nuestra especie, le parecen una debilidad, le pareceMOS una debilidad. Y el caso es que tiene razón en sus planteamientos - a mi juicio; no me cae bien la raza humana -, pero no nos olvidemos que éstos están escritos por alguien que usa a Spock como altavoz para criticar, con la ceja arqueada y aire de superioridad, diversos aspectos de nuestra forma de ser. Me parece valiente. Finalmente, podríamos aprender mucho del vulcaniano, en su empeño por usar la lógica, por contrastar datos para sacar conclusiones, por aprender e ilustrarse, en fin; por intentar superarse y esforzarse en ser alguien mejor, por entender el Universo que le rodea. Como decía: "la lógica es el principio de la sabiduría; no el fin". A meditar, ¿no creéis?

Obviamente, Leonard Nimoy no era Spock, pero siempre será para mí aquel hombre que me hizo soñar con cosas que parecían imposibles. Me transmitía equilibrio y tranquilidad. Era un artista completo, fotógrafo, pintor, escritor, cantante, director (¿sabíais que había dirigido Tres Solteros y un Biberón? Además de las tercera y cuarta partes de las películas de Star Trek); en algo se parecía a su famoso personaje: en su afán por aprender nuevas cosas, por no limitarse nunca a nada. Dijo hace unos años en una entrevista "He pasado por varias resurrecciones a lo largo de mi carrera. He muerto y he vuelto a la vida. Me he ido, y he regresado. He sido cancelado, y he vuelto nuevamente", era un luchador que no quería saber de jubilaciones. Ni siquiera consideraba trabajo su apariciones en The Big Bang Theory (mi pobre Sheldon, a ver cómo se lo cuentan...) o en la aclamada Fringe... todo para él era diversión, especialmente volver a su odiado y querido personaje en el reboot de la saga Star Trek de J. J. Abrams.

No sé cuántas generaciones de espectadores le querían; hoy debe haber nietos y abuelos derramando una lagrimilla por la pérdida de un buen tipo que tuvo una larga y próspera vida, y que deja un pequeño vacío en mi corazón.


Os dejo el último tweet del actor, del pasado 23 de febrero.

"Una vida es como un jardín. Puede tener momentos perfectos, pero no se pueden conservar. Sólo en la memoria. Larga vida y prosperidad"


Adieux, l'ami...