9 de marzo de 2014

El Séptimo Arte - 300 El origen de un Imperio

Cartel promocional de la película.


O de cómo rebajar expectativas no (siempre) es necesario...


Vi 300, El Origen de un Imperio anoche en el cine, aprovechando el cumpleaños de mi chico, gran fan de la cosa guerrera en general y de Esparta en particular. Para seros sincera, iba un poco acojonada. Pensaba que sería un bodrio insufrible que insultaría la "memoria" de la fantástica 300 y su enorme Leónidas... y para mi sorpresa, me equivocaba del todo. Salvo un par (o tres) detallitos quizás innecesarios y unos ratos de cháchara que se me hicieron un poco largos, la película está MUY bien. Al igual que en la primera, tenemos escenas de batallas y luchas cuerpo a cuerpo muy logradas, grandes dosis de compañerismo castrense, arengas que le levantarían el ánimo a un muerto... y una manera bastante cruel de dejarte con la miel en los labios en los últimos cinco grandiosos minutos (tremendo final de película, ¡sí señor!). No vayáis buscando un documental histórico, ni 300 o una peli sensiblera de genial director independiente ... si no un buen largometraje de temática bélica. Sólo espero que no haya que esperar otros ocho años para ver la tercera parte y final.

A partir de aquí vienen los spoilers, si no la habéis visto no sigáis. Luego no quiero quejas de "buaaaaaah, me has jodido la peli". El que avisa no es traidor...


Primero y antes que nada, por favor, id a verla en el cine. No cometáis el error y la herejía de ver ésto en screener en una mala tele (en una tele buena, tampoco) con un sonido de pena y el tío-la-tisis escupiendo pulmones al lado del piratilla de turno. La peli merece lo que os pidan por la entrada, en serio. Como dije arriba, fui a verla en una de mis escasas visitas al cine, en 2D, cosa de la que me arrepentí a los pocos minutos. En 3D debe ser una maldita pasada. Las luchas, los barcos enfrentándose unos a otros (sí, las batallas son navales en su mayor parte), las panorámicas de paisajes, de los escenarios de las contiendas, del mar embravecido o en paz, de los seguidores del desquiciado Jerjes... ¡lo que me perdí!

En un primer momento, nos van presentando con relativa eficacia los hechos que nos llevan a las batallas que narran las dos películas, aunque me costó un poco al principio hacerme con la secuencia temporal del asunto. Pero como depende de cómo me levante mi cerebro está más o menos espeso, puede no ser culpa de los guionistas... Conocemos a Temístocles, ateniense que no tiene nada que envidiarle a Leónidas en cuanto a ferocidad en la lucha y abdominales. Sí que me resultó más aburrido, o soso, a la hora de arengar a sus hombres o cuando suelta sus discursitos en el Senado de Atenas, pero tampoco resulta molesto. La incorporación de la protagonista femenina (protagonista a palo seco, más bien; se acaba comiendo la pantalla), la loca homicida de Artemisia, resulta creíble y le da bastante fuerza a la historia que nos narran al ofrecernos un malo DE MANUAL. Se me hizo larga la explicación del odio de Jerjes hacia Atenas, larga la muerte del Rey Dario I, su padre, y la manipulación de Artemisia y largo el cuento chino de cómo el rey-dios persa se convierte precisamente en éso; pero es que si no dedican un tiempo a situar las cosas en su contexto, cierto es que no te enteras de nada. Agradezco por tanto el esfuerzo de los guionistas en no limitarse a poner una película de batallas sin sentido alguno. Y sobra absolutamente cierta escena con cierto caballo... que me voy a callar. 

Las escenas de lucha cuerpo a cuerpo os recordarán a la primera 300 en su enfoque y crudeza. También son explícitas, si no os gustan los salpicones de sangre ni los trozos de miembros volando a diestro y siniestro, no la veáis (y menos en 3D que me imagino que tienes que apartar la cabeza para que no te alcance el brazo o pierna de turno). Las batallas son intensas, cargadas de emociones, con ese puntillo canalla del que sabe que tiene las de perder y recurre al ingenio para sacar sus planes adelante (aunque no siempre lo consiga) ante un enemigo infinitamente superior en número. Sacarnos de las Termópilas para meternos de lleno en alta mar a darnos tortas da un resultado estupendo, especialmente cuando arrecia la tormenta, confiriéndole a todo un aire de estar en el mismísimo infierno, dejados de la mano de cualquier dios, persa o griego...

Sin temor a parecer absolutamente exagerada, merece ver la película únicamente por su final. Como dije arriba, nos deja con ganas de más, muestra de una crueldad innecesaria hacia el sufrido fan de Leónidas y sus valientes 300. Con un impecable monólogo a cuenta de la reina de Esparta, la impresionante Gorgo (mi adorada y odiada Cersei Lannister de Juego de Tronos que por cierto, está igual o más bella que hace ocho años) toma el relevo de Artemisia y promete regalarnos otro personaje femenino de armas tomar. De hecho, deja un interminable reguero de muerte persa para lo poco que sale espada en mano ... La escena de los barcos espartanos llegando al rescate de Atenas y en pos de venganza... TODA la flota de la ciudad estado, izando velas a grito de ¡Au, au, au!, comandados por Gorgo apoyada en el fiel Dilios... ¡Dios! Pone el vello de punta y se queda grabado en la retina... 

Para terminar, he comentado al principio que no vayáis en busca de un documental histórico. Las patadas a la historia son múltiples, variadas y constantes. Para éso tenéis un sinfín de información fidedigna en Internet que os invito a buscar, por cierto. Absolutamente todo lo que ocurre en aquella época es determinante para entender la historia de la Humanidad, y especialmente la de Europa. Los 300 de Leónidas (bueno, eran un tanto más) no sólo dieron su vida por la libertad de Esparta, si no por la nuestra. Somos lo que somos y vivimos como vivimos gracias al sacrificio de un puñado de valientes griegos de los que heredamos no sólo cultura y Juegos Olímpicos, si no nuestras (imperfectas) democracias. Ah, y si crees que no vivimos en una democracia y/o que la democracia apesta, le preguntas a un norcoreano qué tal le va por sus tierras. Tampoco - sigo, que me lío - vayas pensando en 300. Esa película es impresionante y pone el listón demasiado alto. Además, te recuerdo que Leónidas a muerto a manos de Jerjes traicionado por un asqueroso jorobado que por algún motivo, sobrevivió a la "selección natural" a la que los espartanos sometían a sus recién nacidos. No esperes, y casi dejo de dar la brasa, una película independiente con trasfondo social e intenciones de representar la realidad en la que vivimos. Te has equivocado de sala. 

Ésto es lo que es: una película bélica, con poca sensiblería - por no decir ninguna, bien hecha, que incluso nos deja actuaciones solventes por parte del reparto... En fin, una producción con pretensiones cumplidas que creo que a los amantes del género les gustará bastante... Y como he dicho arriba, sólo espero que no haya que esperar otros ocho dichosos años para ver la tercera parte, ya absolutamente necesaria, imprescindible diría incluso.

Adieux!