10 de marzo de 2013

La Calahorra




Vista del pueblo de La Calahorra desde el Castillo
El mapita, no nos vayamos a perder...



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Finales de febrero me regaló un día muy soleado, aunque pelín frío, para dar una vuelta por un pueblo situado en el Altiplano de Guadix y acercarme a una zona que conozco muy poco, salvo por el Castillo que se ve siempre desde la autovía cuando viajas de Granada a Almería. Tuve la mala suerte de no poder visitarlo - ya que al ser de propiedad privada sólo abre unas horas los miércoles - pero por otra parte la luz y la reciente nevada sobre la Sierra garantizaban unas vistas de infarto. El castillo por dentro será para otra ocasión... 

Queda claro desde un primer momento que el pueblo se divide en dos zonas: la del castillo y sus vistas a Sierra Nevada y al Altiplano, y el pueblo propiamente dicho, más bien llanito y pequeño, que se organiza alrededor de la plaza de la iglesia y del Ayuntamiento. Me llamó muchísimo la atención la cantidad de casas enormes, muy señoriales, que lamentablemente se caen a pedazos, a pesar de que algunas estén muy bien restauradas, cual testigos de un tiempo mejor ya pasado... Por lo que me comentaron algunos vecinos, la emigración de los jóvenes, la baja natalidad consecuente, el cierre de las minas de Alquife y el abandono de la agricultura están haciendo mella en su desarrollo, aunque creo que empezar a aprovechar las energías renovables con la planta fotovoltáica y el parque eólico de los llanos podría cambiar un tanto el destino de esta población de escasos ochocientos habitantes (según datos de 2012).

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EL CASTILLO Y ALREDEDORES

Al castillo se puede subir directamente desde el pueblo, eso sí, andando, o con el coche cogiendo un camino por la rambla. Menos mal que el GPS nos orientó porque aún andaría dando vueltas buscando "la carretera"... El camino a pie es de típico pedruscos y escalones amplios, bastante corto, y ofrece también buenas vistas tanto del Altiplano como del pueblo y de Sierra Nevada. La verdad se pasa un rato encantador... (eso sí, nada de botas-mosqueteras monísimas de la muerte pero poco prácticas: calzado cómodo para caminar).

Er folleto del Ayuntamiento
Se me ocurrió la brillante idea de dirigirme directamente al Ayuntamiento preguntando por algún folleto turístico, el cual me fue proporcionado muy amablemente, a parte de información general sobre el lugar. Creo que en próximas visitas a otros lugares, haré lo mismo de forma sistemática. No sé cómo no se me había ocurrido antes, de hecho. Me dieron un documento titulado Sitios con encanto en La Calahorra, bastante completo para mi sorpresa, que paso a transcribir aquí a modo de resumen.


La fortaleza de La Calahorra responde a la apuesta de sus propietarios por dar un giro a la construcción e instaurar un nuevo estilo y unas nuevas tendencias que estaban triunfando tanto arquitectónicamente como artísticamente en Italia. Como inciso, usaron la base de una antigua fortaleza musulmana, la cual ya había aprovechado un asentamiento visigodo. Su influencia artística es enorme al ser el primer edificio español en incluir los nuevos aires del Renacimiento italiano. El primer Marqués del Zenete (Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza) encargó el proyecto a Lorenzo Vázquez de Segovia y trajo artistas genoveses y lombardos. El Castillo-Palacio gira en torno a un cuadrado, con arcadas de medio punto sostenidas por columnas corintias en dos plantas de altura. Las galerías de los dos pisos se cubren con bóvedas. Las más nobles se hallaban revestidas con ricos artesonados, que hoy han desaparecidos. Os dejos aquí el enlace de búsqueda de imágenes del interior que es precioso y no tuve oportunidad de ver.

Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza fue el primogénito (ejem...) del Gran Cardenal de España Pedro González de Mendoza, uno de los hombres más brillantes de su época además de decisivo en la historia de nuestro país. Tal era su poder que la mismísima Reina Isabel, tan estricta en cuestiones de moral, consintió los deslices del Cardenal. El nombre de Rodrigo obedece al empeño de su padre por emparentarse con el Cid. De hecho heredó el Condado del Cid en Jadraque (Guadalajara), a pesar de no tener ningún tipo de parentesco con el Cid Campeador... El primer Marqués del Zenete tenía fama de casquivano y violento aunque también se le sabe refinado y culto, buena mezcla de hombre del medievo y renacentistaTuvo una educación refinada y se dice que poseía una fabulosa biblioteca de más de seiscientos volúmenes que demuestra el carácter humanista y culto del linaje. 

Se casó una vez (en secreto) y enviudó, enamorándose perdidamente de una muchacha de quince años que raptó de un convento y con la que se casó. A pesar de los impedimentos de la Reina Isabel la Católica que le llevaron a ser encarcelado hasta el fallecimiento de ésta, Rodrigo hizo construir para su amada el Castillo-Palacio de La Calahorra, donde alojó a su mujer, doña María de Fonseca. Se piensa que su estancia en Italia entre la muerte de su primera mujer y sus segundas nupcias fue el detonante artístico del proyecto. Como apunte curioso, su hija Mencía también destacó por su cultura y siempre fue vigilada por la Inquisición, pues se comentaba que propagaba el erasmismo por la zona. No está nada mal para la nieta de un Cardenal jejejeee... 

Fuente Marqués y fuente Marquesa
Fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional. Y como apunte, después de ser abandonado durante siglos, estuvo a punto de ser vendido a principios del siglo XX y... ¡trasladado a Estados Unidos!


Fachada del castillo...
El Castillo de La Calahorra desde el camino de acceso en coche. Debajo del castillo se encuentran hornos de cal, de la época árabe, que demostraría que la fortaleza primitiva estaba rodeada por una pequeña población.
La muralla, otro vestigio de la fortaleza musulmana, y una torre del castillo.
Detalle de las almenas de la muralla.


Impresionante vista del complejo solar y eólico a los que, por cierto, para acceder, te piden más documentación que para entrar al Pentágono...
Otra perspectiva, esta vez de Sierra Nevada (que parecía un merengue...)

Única entrada del castillo, dominada por el escudo de armas de la fmailia Mendoza y flores de lis (que hacen referencia al dque de Medinaceli).











EL PUEBLO

Siempre según el documento recibido en el Ayuntamiento, La Calahorra es un municipio de la comarca del Marquesado del Zenete (deriva del árabe "sened", falda, subida o cuesta de monte; aunque también he leído que se trataba de una población bereber que fue la que se asentó por allí en tiempos árabes), donde se incluyen Aldeire, Alquife, Dólar, Ferreria, Huéneja, Jerez del Marquesado y Lanteira. Esta comarca está situada en el extremo sureste de la depresión de Guadix-Baza. Abarcando un total de 496 km desde el pie del monte de Sierra Nevada, al sur, hasta las proximidades de las estribaciones de la Sierra de Baza, por el límite norte.

El término de La Calahorra se sitúa entre 37º11'' de latitud norte y 3º04'' de longitud oeste. Capital del Marquesado, por la ubicación en su término del Castillo del Marqués del Zenete, ocupa actualmente una extensión de 40.74 km. Su delimitación territorial en forma de "Y" limita al noreste con Charches, al norte con Aldeire, al noreste con Alcudia, al este con Ferreira y Huéneja, al sur y oeste con Aldeire y Alquife y Lanteira.

La Calahora posee una ubicación geográfica excepcional ya que sirve de puerta de acceso al Parque Nacional-Natural de Sierra Nevada por su vertiente norte, en concreto por la carretera del puerto de la Ragua que constituye el único paso entre las dos laderas de Sierra Nevada. Conlleva una incidencia que se hace notar tanto en la actividad hostelera (restauración y alojamiento) como en la densidad de tráfico rodado durante ciertos períodos, sobre todo los fines de semana de la estación invernal al practicarse deportes de nieve (esquí de fondo, esquí para principiantes, etc.) en la zona del mencionado puerto de montaña, que es de fuerte atracción tanto para los habitantes de la vecina comarca de Guadix como para la comarca de Almería.

Este pueblo luce con orgullo el ser capital del señorío de los Mendoza, por eso en lo alto de su castillo lo pregona a los cuatro vientos. A ésto contribuyen el porte de algunas de sus casas y la amplitud de sus calles que desde la parte baja del cerro del castillo van cada día buscando el llano y en la actualidad, el recorrido de la carretera. Algunas de las casas que se pueden destacar son, entre otras, las viviendas en la C/ de los Caños, en la C/ Álamo o en la C/ San Sebastián.

Pero volvamos un tanto atrás en el tiempo. Se sabe de la presencia de seres humanos desde el Neolítico, gracias a varios restos arqueológicos hallados en la zona. Su posición geográfica, a caballo entre el Altiplano de Guadix, la Alpujarra y Sierra Nevada, así como la explotación minera de la zona explica el interés de los primeros moradores. Fue ocupada por lo fenicios, cosa que me sorprendió ya que los tenía más por un pueblo "apegado a las costas" y La Calahorra no es que esté precisamente en primera línea de playa. Fundaron una población a la que llamaron Arcilacis (también he leído que fue fundada por los romanos) que posteriormente, al instalarse los romanos en la zona e incluirla en la provincia de Bastetania, pasó a llamarse Alcalá Horra ("Castillo de las Peñas"). Aquí tenemos uno de los posibles orígenes del nombre de La Calahorra. En la época de Al-Andalús, y particularmente bajo la dinastía nazarí en Granada, la comarca disfrutaba de una próspera actividad económica basada fundamentalmente en la ganadería, el cultivo de los cereales y de las moreras, variedad de moral que es el principal alimento de los gusanos de seda. Los diversos pillajes e impuestos durante el final de la Reconquista dan buena fe de la riqueza de la zona. Otro origen del nombre del pueblo provendría del árabe "Galat-alhorra", que significa baluarte o torre de defensa, aunque otras fuentes lo traducen por "Castillo de la señora". En la Edad Media se llamó "La Calahorra de Alquife". 

En 1490 los Reyes Católicos, después de recibir La Calahorra, la conceden en señorío al Cardenal Mendoza [...] que más tarde constituiría el Marquesado del Zenete, como premio a los servicios prestados a la corona en la guerra de Granada contra los musulmanes. La Calahorra tuvo un papel crucial durante la Rebelión de los Moriscos de finales del siglo XVI. Fue atacada y casi arrasada por los rebeldes, forzando los cristianos a refugiarse en el castillo mientras llegaban los refuerzos. De ahí se convirtió en un centro de avituallamiento y descanso para las tropas que iban de Guadix a la Alpujarra, pasando por el puerto de la Ragua, para acabar con el levantamiento. La derrota supuso para los moriscos su expulsión del territorio así como el reparto de sus bienes. La Calahorra fue repoblada con cristianos del norte de España, pero aún así, el final de la sublevación alpujarreña implicó su declive paulatino tanto en importancia geopolítica como a nivel económico. No hay casi rastro del pueblo en las crónicas literarias de los siglos posteriores...

El año 1834 es otra fecha clave para La Calahorra ya que pierde su condición de cabeza de partido judicial a favor de Guadix. Aquéllo conllevó otro brusco descenso de su población, que se prolongó hasta principios del siglo XX, cuando se empieza a extraer hierro de las minas de Alquife y la comarca se va repoblando poco a poco. Los años sesenta y su contexto de éxodo rural y emigración a otra partes de España - y del mundo. En la actualidad, como ya he comentado, se han implantado varias empresas dedicadas a las energías renovables - en concreto, solar y eólica -  que emplean una buena cantidad de personas. El sector turístico también da de sí, por la proximidad con Sierra Nevada y el puerto de la Ragua donde aprovechan tanto los deportes de nieve como varias rutas de senderismo. Por otra parte, hace ya un tiempo que vienen hablando de la reapertura de las minas de Alquife, lo que podría dar el empujón definitivo a una zona bellísima y singular.

Os dejo con más fotos, esta vez del pueblo.






Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación, siglos XV-XVI

Puerta de la Iglesia


Vista del pueblo subiendo para el castillo
















Puertecilla en la parte trasera de la Iglesia












Fuente de los Caños. Se trata de un pilar rectangular alimentado por nueve caños. Después de pasar por dos lavaderos, servía ese agua para regar los huertos del interior del pueblo.
Apagada, lógicamente, y helada. Me refiero a que el agua estaba congelada...
Como veis, no se hizo anteayer... ¡aquí hay historia!
  





El Ayuntamiento. Leí no sé dónde que antiguamente albergaba un aula para el colegio y un calabozo. Curiosa mezcla...

Nota: Todas las fotos han sido tomadas por mí, excepto especificado con las fuentes y todo. Los retoques se realizaron a través del programa para móviles PicsArt.
Aquí los enlaces consultados para realizar el artículo.