9 de noviembre de 2012

La desesperación más absoluta...

Saltó la noticia esta mañana. Una mujer vasca de 53 años se arrojó al vacío antes de ser desahuciada de su casa. Así, sin más, pocas horas después de que el gobierno y la oposición se pusieran - por fin - de acuerdo para reformar la ley e intentar frenar ese desbarajuste, que deja a tantas familias en la calle, o cobijados por familiares, los cuales también ven mermada su calidad de vida. Así, sin más, en plena reunión del Consejo de Ministros, que si tuvieran sangre en las venas hace tiempo que hubiesen ordenado parar cualquier orden de desahucio. Estos ministros, o los de antes; recordemos que los desahucios no empezaron hace dos días. Ésto es un verdadero desastre social que, además de esta señora de Barakaldo, se ha llevado por delante a más de una criatura que se ha visto sobrepasada por la situación. Demasiadas criaturas...

Mira que estamos cansados de hablar del drama social y humano que provoca el echar a alguien a la calle, pero ésto ya es demasiado. Ayer mismo vi un reportaje sobre una anciana de ochenta años, con una pensión de poco más de 400€ - que ya tiene delito - que acogió a su hija y a su nieto que se habían quedado en la calle. Tres personas viviendo malviviendo gracias a la ayuda de Cáritas y de los vecinos. La verdad es que si no tuviéramos el tejido familiar y la solidaridad de más de uno, nuestro país estaría al borde de la revolución. Y como este caso, miles. Miles de personas que viven de las pensiones de sus padres o abuelos, sin trabajo, sin ingresos, sin casa, sin dignidad siquiera. Miles de personas que hasta ahora pagaban sus deudas religiosamente. Miles de personas que han intentado negociar con sus entidades bancarias una solución a su nueva situación, pero parece que la Banca no se ha enterado de que hay más de cinco millones de parados, y una crisis económica de tal calado que no incita a pensar que la cifra vaya a mejorar. Crisis económica, por cierto, de la que es directamente responsable. Y por la que encima han recibido millones de euros del erario público.

Escuchaba hace unas semanas una persona comentar que había que ser idiota para quitarse la vida. Claro que desde un salón calentito y con un buen plato de comida delante de las narices, es fácil opinar. Yo sí puedo entender que una persona se vea abocada al suicidio. Debe ser durísimo verse sin nada, después de haber tenido trabajo, casa, coche, críos, esas cosas que queremos tener todos y que ahora queremos conservar. Ver que no vas a poder seguir dándole lo mejor - o lo mínimo - a tus hijos. Ver como poco a poco vas cayendo en la indigencia, como te van quitando tus posesiones, como tienes que ir acudiendo a comedores sociales cada vez más a menudo. Ver como ya no hay instituciones que te echen una mano. Hasta que llegan y te ponen de patitas en la calle mientras los altos cargos de tu banco cobran en un año diez veces el valor de tu casa. Hay incluso días, os lo prometo, en los que no duermo pensando que estamos muy cerca de vernos en la misma tesitura. No es difícil: con que uno pierda su trabajo, el círculo vicioso está montado... y no están las cosas como para pensar que no tiene porque pasarte a ti  Y lo de esta mañana me ha dejado hecha polvo. Siento muchísimo que esta persona haya decidido lanzarse al vacío porque era su única salida. Dejando atrás a familiares y amigos. Es espantoso, y no podemos consentir que otros se vean "obligados" a hacer lo mismo cuando hay soluciones legales para evitarlo: alquiler social, períodos de carencia, dación en pago, miles de cosas que, dicho sea de paso, los puñeteros bancos podían haber puesto en marcha hace años.

Y es que lo de los bancos no tiene nombre. El otro día, creo que fue en la radio, escuché que algún presidente de alguna entidad lamentaba la mala imagen que daban los desahucios a su "marca". Hay que joderse. ¿Qué calidad humana le hace soltar a uno semejante perla? Sin embargo, la mala imagen por el rescate de la Banca no le preocupará en absoluto, claro. Por otra parte, hace unas semanas que otra entidad - cuyos máximos mandos están estos días ante el juez - anunciaba que lanzaba a la venta su stock de pisos con descuentos de hasta un 60%. Pisos que habrán embargados a promotoras desaparecidas, constructores en quiebra, pero también a personas como nosotros, que hemos firmado hipotecas draconianas, abusivas, de por vida, por mil veces el valor real de la propiedad de turno. Si pretenden ahora deshacerse de ellas con semejante rebaja, entiendo que le siguen ganando algo ¿no?. Entonces, ¿qué tipo de timo es éste? ¿Cómo es posible que NADIE se haya preocupado de regular, o legislar, o echar un ojo a la actividad bancaria? ¿Por qué han permitido que millones de ciudadanos hipotecaran sus vidas de semejante manera? Para que luego digan que la culpa es nuestra por haber firmado "sin leer", "sin entender", "sin preocuparnos" por el papel que teníamos delante de los ojos. Iros por ahí. No todos somos tontos, analfabetos y jetas; ellos sí. También sabemos de sobra que los bancos no pueden asumir tal cantidad de viviendas, que no les sale rentable. Lo han repetido hasta el vómito. ¿Y seguimos viendo desahucios día sí y otro también? No tiene sentido. No lo entiendo. No soy una ingenua, ojo, que no sabe que han ido a buscar su propio y único beneficio, a eso llego. Todo este tema es un gran montón de mierda, y nuestro país huele cada día más a podrido...

Y ¿qué decir de nuestros políticos? ¿Se ha preocupado alguno por arreglar esta situación? ¿O por prevenirla? Puede ser que no se hayan enterado, ya que viven en un mundo paralelo, lleno de florecitas y animalicos brincando por doquier. A lo mejor no encienden nunca la radio, ni ven ningún programa de televisión que hable del tema, ni salen a la calle y se tropiezan con una de las numerosas manifestaciones de gente que exigen una solución a la voz de ya... Carme Chacón comentaba en una entrevista hace pocos días que su partido debería haber legislado la dación en pago y la ley hipotecaria. Pues sí, deberían. Hubiese molado viniendo de un partido de izquierdas, socialista, obrero... pero no lo hicieron. Y nuestros actuales líderes tampoco. Se han visto ahora con el culo al aire, y espero que al menos el suicidio de esta mañana - y los anteriores - sirvan para que se pongan manos a la obra en vez de discutir sobre quién tiene la culpa de la crisis y del mierderío nacional. A ver si se enteran de una vez que a esta altura de la película, eso no nos importa un comino.

O al menos a mí. Pero lo que si me importa, y me afecta, es que varios hayan muerto por culpa de la codicia y de la sinvergonzonería de muchos. Ya tienen algo por lo que sentirse culpables.

Adieux!

Nota: A ver si también buscáis una solución para aquéllos a los que YA han echado a la calle.