29 de junio de 2012

Rollitos de jamón york y pollo con queso


Hoy, voy a proponeros un plato divertido y original. También es bastante fácil de hacer y no requiere mucho tiempo: para uno seis, poned media hora; si sois torpes, diez minutillos más. Necesitaremos (para seis, repito) una pechuga de pollo entera, jamón york y queso en loncha, queso rallado (o, como he hecho, un queso en condiciones que he pasado por el rallador) y los condimentos que le queráis echar.




Empezaremos por cortar la pechuga a tiras, que si la ponemos tal cual en la sartén pueden pasar dos cosas:

  • que no se haga bien y que la salmonella campe a sus anchas en nuestro organismo
  • que al cortar el pollo ya cocido se desmenuce y no nos quede "tan bonito". Entiendo que ésto le pueda dar igual a algunos...
Para cortar la pechuga (o el solomillo, filetes de lo que sea, etc.) de la forma más perfecta posible, el truco consiste en hacerlo cuando está semi-congelado; hoy me ha fallado el invento porque hace 40º y la pechuga se ha quedado blanda en un momento... De la tabla, a la sartén, en este caso le he echado un poco de pimienta negra y albahaca. Os invito a no echarle sal, ya que el jamón york suele tener bastante (eso si os preocupa la retención de líquidos o la hipertensión). Freímos la pechuga y la apartamos para que se enfríe un poco antes de rematar el corte (ver foto de la derecha), por eso de no quemarse.



Una vez que tengamos el pollo cortado fino, pasaremos a montar los rollitos, como enseño en las fotos de arriba. Una cosa importante, de primero de higiene pero que siempre vale la pena recordar: hay que lavar la tabla cada vez que se ha usado, especialmente si hemos cortado pollo crudo encima. Lavar con agua Y jabón. He utilizado lonchas de jamón york cuadradas (de San Mercadona, como no) y de queso de la misma forma más que nada porque me gusta su tamaño y como queda luego a la hora de presentarlo. Por otra parte, he puesto dos lonchas de jamón porque estas son bastante finas, y como luego le vamos a añadir más queso al asunto, compensamos el sabor. Normalmente, el jamón debería quedar "pegado" por el queso, pero si os preocupa que el rollo se pueda abrir, con pincharlo con un palillo de dientes o atarlo con un hilo, se queda más sujeto y tampoco queda feo

Colocamos los rollitos en un plato (si aguanta al microondas, mejor), le echamos un poco de salsa bechamel (si no os gusta, podéis prescindir de ella, es que me parece que le da un toque guay al asunto), sin pasarse porque se hace muy pesado a la digestión. Espolvoreamos queso rallado por encima (he escogido Emmental para la ocasión) y gratinamos. No voy a meterme en tema de minutos de horno porque hay tantos modelos como gotas de agua en el mar. En mi microondas, que es bastante malo, los he puesto tres minutos a media potencia de gratinado, pero cada aparato tiene su opinión al respecto.

Et voilà! ¡Tenemos unos ricos rollitos listos para ser zampados! Me gustan más como comida caliente, pero los he probado fríos también y no están nada mal. Con lo cual, cada uno que elija lo suyo...

Adieux!