5 de junio de 2012

La frase del día

"Que pena que, para una clase política corrupta, la educación y el conocimiento sean el enemigo"

Yo misma.

Vi este dibujo en Facebook, publicado a través de un conocido mío con dos dedos de frente, y la verdad es que no puede ser más acertado.

En una sociedad en la que prima la estupidez, el insulto, la televisión basura, la intransigencia deportiva, el extremismo político y la glorificación de la incultura y de la falta de educación en general, nos estamos olvidando de la importancia de la cultura y del aprendizaje. Resulta que hay una huelga de profesores y la única preocupación del personal es "¡Cáspitas! ¿Qué leñes hago con mis vástagos ese día?" (o, si os resulta más claro: "joder, otra vez estos gilipollas haciendo huelga y yo sin saber a quién encasquetarle los críos"). Pues dales un libro, a ver si aprenden algo. Y tú, como padre/madre (seamos paritarios), no te preocupes tanto de los sueldos y vacaciones de los profesores, y más de la calidad de la enseñanza, que al final es lo que están defendiendo.



No hay NADA que me parezca tan triste como aquellas personas que afirman no haber leído un libro en su vida. ¡Qué pobreza de espíritu! ¡Qué desastre! ¿Qué hacen con su tiempo libre? ¿Cómo no han descubierto las maravillas infinitas que tiene que ofrecer un libro? Elegí la etiqueta Un libro un amigo por algo. Un libro te hace soñar, te hace imaginar, te obliga a desprenderte de ti mismo para explorar emociones ajenas, lugares desconocidos, épocas remotas, ciudades perdidas, mundos olvidados, infinidades de cosas... Y, sobre todo, te enseña, te muestra, te hace pensar, te fuerza a buscar algo más de lo que tienes, te desarrolla como persona, te ayuda con la experiencia de otros plasmada en cuatro folios mal contados... Es como el espejo de Alicia, te abre las puertas a un mundo infinito, maravilloso, doloroso a veces pero enriquecedor siempre... ¡cómo la vida misma! Sin hablar de las posibilidades de aprendizaje que te brinda. Conocer cosas a las que, de ninguna otra manera, habrías tenido acceso... 

Hablando claro, el libro te hace menos gilipollas, te abre el espíritu, te hace más tolerante hacia los demás y hacia ti mismo. Te permite entender mejor las triquiñuelas de quienes nos gobiernan, de los que mandan, de los que mueven los hilos, de las personas, de la vida en general. Te hace menos explotable, menos idiota, más precavido. Te ofrece más posibilidades de salir adelante, conociendo tu entorno y sabiendo cómo torearlo.

Pensadlo, amigos. Un libro es un amigo. No encontraréis nada mejor... ¡Probad!

Adieux!