19 de mayo de 2012

Miserias en nuestra España del siglo XXI


La guardería donde encontraron a la niña

Hace unos días, apareció en la puerta de una guardería de la localidad almeriense de El Ejido una recién nacida abandonada en una bolsa de deporte. Supongo que muchos conocéis la noticia, pues tuvo bastante repercusión en la prensa y magacines televisivos morbosetes encantados con tener medio programa resuelto. La cría estaba en buenas condiciones, limpita, vestida, con el cordón umbilical sin cortar pero anudado con unas medias, y una compresa de las finas y seguras por pañal. En fin, que cuidada. Además, su madre la dejó en la puerta de la guardería a la una del mediodía, por lo que sabía que no tardarían en dar con ella.



Fragmento de la nota escrita por la madre
Venía con una carta escrita por la progenitora, en la que informaba de su fecha y hora de nacimiento (unas seis horas antes de haber tenido que deshacerse de ella), explicaba que no tenía medios para garantizarle una buena vida (ya sabéis, papá se larga en cuanto se entera del embarazo dejando a mamá sin apoyo, sin dinero, sin casa ni trabajo, en fin, el mal cuento de hadas de siempre). Pedía que se llevara la nena al hospital para que pudieran inscribirla y ocuparse de ella, y que por favor no se la juzgara, pues abandonarla ha sido lo más duro que haya hecho en su vida.

A decir verdad, la noticia me amargó el café y llevo varios días dándole vueltas al asunto. Según diferentes informaciones, la madre debe ser sudamericana por los rasgos del bebé, y es muy probable que se encuentre residiendo ilegalmente en nuestro país (sino ya me contaréis las ganas de parir sola sabe Dios dónde y sin chupar ayudas del Estado como hacen tantos). Pensar en esta muchacha, sola, en un país que no es el suyo, sin medios, abocada a abandonar a su cría pensando en su porvenir, no sé, me parte el corazón.

Me la imagino con pocas luces (por eso de haberse quedado preñada de un cobarde, pero en fin, ni es la primera ni será la última), asustada, sin saber que puede acudir a un hospital para dar a luz, inconsciente de la cantidad de instituciones y ONGs que están allí para ayudar a gente en sus mismas circunstancias. Muerta de miedo, por lo que presa fácil para manipuladores y demás seres sin escrúpulos. Desesperada por tener que dejar a su pequeña, aun buscando la mejor forma de hacerlo.

Comentaban los periodistas que la policía la estaba buscando, que se enfrentaba a una pena de cárcel de tres o cuatro año según el juez determine si ha habido negligencia o no. Me he parado a pensar en qué cárcel están las que tiran a sus bebés a un contenedor; o qué pasa con las penas de los padres que matan a sus hijos a golpes. De los que violan críos mejor ni hablamos, que me pongo muy nerviosa y mi siquiatra no me lo recomienda.

Me he parado a pensar en el padre de la criatura, el cual también la abandonó hace nueve meses. A éste seguro que no lo buscan. Para qué. Desde que Adán se comió la manzana y le echó la culpa a Eva, las mujeres somos responsables de todo, y sobre todo de quedarnos embarazadas del primer anormal que se cruce en nuestro camino. Me imagino que no se pondría condón para no sentirse molesto, y que tampoco pensó en dar marcha atrás en el momento de más placer. También lo veo encajar la noticia de su paternidad sin mayores problemas, ajeno al asunto, y hasta puedo oírle insultarla de alguna manera al salir de su vida. Demostradme que me equivoco.

Me he parado a pensar en qué hacía en nuestro país, en qué trabajo tendría. Me la he imaginado recogiendo pepinos en algún invernadero, por un sueldo paupérrimo, demasiadas horas al día, sin contrato, sin seguro de ningún tipo. O bien cuidando de algún abuelo en alguna casa, o de los niños de otra. Limpiando escaleras, en fin, buscándose la vida. Algún ingreso tendría, a alguien le vendría bien tenerla currando por cuatro perras, acojonada, sin derechos, pudiendo.ahorrarse el seguro social que le hubiese permitido parir en condiciones en un hospital, en vez de tirada donde sea, a expensas de que cualquier cosa saliera mal. Despedida en cuanto se hayan enterado de su estado. Total, que no me creo que esta mujer haya estado sola durante toda su estancia en nuestro bello país. Alguien tiene que saber quién es, conocerá su historia. Y me entristece pensar que nadie le haya podido echar una mano, aunque leí en un blog que un empresario ha ofrecido ayuda en forma de trabajo, alojamiento y educación para su hija. Estaría bien que fuera cierto, y que la iniciativa llegara a buen puerto.

Foto de la peque
Me he parado a pensar en cuántas personas se encuentran hoy día en su misma situación, en la miseria más absoluta, solos, lejos de sus familiares a los que dejaron atrás pensando en conseguir una "vida mejor". En un país extranjero,  en la ruina más absuta, viendo cómo les miran de reojo desde que ya no les necesitan, o simplemente porque tenemos miedo a acabar como ellos, vendiendo pañuelos en los semáforos o mendigando a pie de calle. O pariendo solas en algún vertedero.
Un poco de documentación---

Adieux!