14 de abril de 2012

La imagen de un Monarca...

La foto que está generando debate en Internet, donde podemos ver al monarca
delante de un elefante abatido.
Mapita para que no sus perdáis
El tema de hoy me lo ha puesto en bandeja Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I de Borbón (o bribón, según algunos entendidos en genética). Resulta que me despierto esta mañana y escucho que la criatura se ha roto la cadera en un viaje privado a Botswana. En un primer momento, me preocupa un poco (el tío aún me cae bien) ya que supongo que las técnicas médicas en aquél país no son las de aquí, pero me tranquilizo rápidamente: ha sido operado en Madrid y en una semana o así estará como una rosa. Acto seguido, mi perversa mente me hace preguntarme ¿qué demonios hacía nuestro rey en la quinta leche? Pues resulta que estaba de caza. ¿Cazando qué? Elefantes. ¿A santo de qué? Porque él lo vale. Y porque se lo pagan, que sino, la gran vida se la pegaba el Tato.



No soy de éstos que piensan que el rey no puede hacer nada, o que tiene que informar de cualquier movimiento suyo, o de los suyos. Principalmente porque me importa un pimiento. Pero con la que está cayendo aquí, y la imagen que están dando algunos de sus familiares más o menos directos, creo que le estaría bien quedarse en la Zarzuela y alrededores, y no "andar" con los 74 años que tiene matando elefantes (por cierto, ¿no estaban en peligro de extinción?) a cambio de una sustanciosa suma de leuros. Generando gastos, y encima promocionando el "turismo" botswanés (o como se diga) en vez del español, que falta nos hace que ésto se llene de guiris gastones si no queremos terminar de irnos al carajo.

Al menos, Botswana pasa por ser un país relativamente solvente y un modelo de democracia en el continente africano. Menos ocurrentes me han parecido algunas visitas a jeques árabes o gobernantes amantes de saquear y explotar a sus sufridos pueblos. Pero la foto que he puesto como cabeza del presente artículo me parece demoledora. Según he podido leer por toooooooooda la red (es que hoy no se habla de otra cosa), la instantánea fue realizada por la empresa Rann Safaris y estaba colgada con fines de marketing en su página web (la cual, ¡oh sorpresa! ha sido clausurada). Dicha empresa organiza viajes para adinerados seres humanos a los que les gusta matar bichos indefensos por placer. La mera idea me parece repugnante, pero para gustos, colores. Y para vuestra información, su tarifa por dos semanas de safari a lo Borbón son unos sesenta mil euros.

Además, el animal que aparece abatido está en peligro de extinción en casi todas las zonas donde vive. Salvo en Botswana, parece ser. ¿Os imagináis que se organicen aquí cacerías de lince ibérico porque en una zona hay "muchos"? Si en alguna parte hay excedente de elefantes, que los trasladen a lugares donde quedan pocos. Por no añadir que me huele a chamusquina, de todos modos. El país se está quedando paulatinamente sin recursos minerales, por lo que tienen que sacar pasta de donde sea. A mí no me la pegan, aunque se intente justificar con discursos como el del presidente de la Federación Española de Caza, D. Andrés Gutiérrez Lara: "la gestión cinegética es una fuente de ingresos en los parques naturales de África y se caza de todo con permiso". Añade además que "a personas importantes a menudo les invitan porque atraen al turismo". Pues a ver si nos arrimamos más a los chiringuitos ibéricos y a la riqueza monumental que tenemos en nuestro bello país.

Preparación del artículo
Para terminar, le recomendaría a los Borbones en general dejar de lado su afición por la caza: no suelen salir bien parados. Hace pocos días, el nietísimo Froilán se volaba el pie durante "unas prácticas de tiro" con su padre, desgraciado accidente (aquí no hay ironía, lo pienso realmente) que afortunadamente no terminó como a mediados del siglo pasado, cuando un joven Juan Carlos mató accidentalmente a su hermano de un tiro. Pero fuera de sarcasmo, tienen que entender que tienen un deber de representación y la obligación de comportarse como Dios manda. Tanto de cara a sus súbditos, que lo están pasando muy mal, como de cara a la opinión internacional, que nos tiene analizados bajo microscopio. Y sobre todo porque todos estamos un poco hartos de casos urdangarines, de las declaraciones fuera de lugar de la hermana del Rey defendiendo al supuesto sinvergüenza o de las infantas luciendo palmito a diestro y siniestro con la sonrisa en los labios, con puestos de trabajo que no se merecen y por los que cobran de más.

En fin, que todo este asunto me parece de una gran frivolidad, y de no tener dos dedos de frente.

Adieux!