17 de diciembre de 2011

Cometas en el Cielo, de Khaled Hosseini


Portada del libro
Llevaba tiempo pensando en leer este libro, Cometas en el cielo, y no sé qué me hizo tardar tanto en decidirme. No es una obra nueva, se editó por primera vez en 2003, y a los cincos años hicieron la película, la cual no he visto, y posiblemente no vea, pues me suelen dar miedo ver adaptaciones cinematográficos de mis lecturas. La mayoría son decepcionantes, se quedan cortas o, en el mejor de los casos, revientan el argumento original del autor, dejando bastante mal sabor de boca. Había escuchado todo tipo de alabanzas sobre el libro, cosa que no suele echarme atrás (al contrario que para una película), y tenía la sensación de que me gustaría. Sabía que iba de la historia de dos críos en Afganistán, aunque me equivoqué de época, y había leído en varios blogs de lectura maravillas sobre la manera de escribir del autor y lo sobrecogedor de la historia. 

Pues bien, creo que lo que me echó atrás durante tanto tiempo fue el temor de enfrentarme a un libro duro. A veces me meto tanto en el personaje, o empatizo tanto con los protagonistas que acabo pasando un mal rato de narices mientras se van desarrollando los acontecimientos. Y según lo fuerte que sea la narración, puedo llevar conmigo la historia y los que hayan participado en ella durante días, casi como si me hubiese tocado a mi vivir sus experiencias. Al final me lié la manta a la cabeza, lo empecé ayer, y desde el primer párrafo no fui capaz de soltarlo. 

" Diciembre de 2001

Me convertí en lo que hoy soy a los doce años. Era un frío y encapotado día de invierno de 1975. Recuerdo el momento exacto: estaba agazapado detrás de una pared de adobe desmoronada, observando a hurtadillas el callejón próximo al riachuelo helado. De eso hace muchos años, pero con el tiempo he descubierto que lo que dicen del pasado, que es posible enterrarlo, no es cierto. Porque el pasado se abre paso a zarpazos. Ahora que lo recuerdo, me doy cuenta de que llevo los últimos veintiséis años observando a hurtadillas ese callejón desierto"

El libro no es muy largo. Sólo me ha costado parte de una noche bebérmelo, con ansias de no perderme un solo detalle, consciente de que, en cuanto lo acabara, me quedaría con ganas de seguir metida en la historia, de continuar en las vidas de los protagonistas. Cometas en el cielo es, probablemente, una de las obras más extraordinarias que haya leído. No recuerdo ahora mismo algún otro que me haya dejado tan interpelada, aunque sé que los ha habido. He leído grandes maestros como Flaubert, Maupassant, Margueritte Duras o Jorge Amado que nunca me han decepcionado. Es un libro que te hace echar de menos la bondad de algunos seres humanos, la felicidad de la infancia y la lealtad de un amigo, pero a la vez te recuerda que el egoísmo y la cobardía no sólo le hacen a uno infeliz, sino que tienen consecuencia nefastas en la vida de quienes están a nuestro alrededor. 
Vista panorámica de Kabul

Y aquí reside la dureza del libro, ya que te hace hurgar en el fondo de tu ser sin ningún tipo de piedad, conforme vamos siguiendo los quehaceres de nuestro pequeño Amir. Seguimos su historia, desde su infancia en Afganistán hasta la edad adulta en Estados Unidos, pasando por el exilio, para acabar con un homenaje a la valentía de la gente sencilla, cuando no queda más remedio que hacer lo correcto, por los demás y, sobre todo, por uno mismo. Además, Khaled Hosseini nos lleva de la mano a través de una ciudad, Kabul, que descubrimos a través de los ojos de un crío de familia acomodada, y te la hace amar. De la misma manera que te hace querer a esta gente, estos mismos que luego hicieron trizas su propio país, masacrándose entre ellos sin ningún tipo de pudor.

El autor sobrevuela los acontecimientos históricos por los que pasa el el país, cosa que le agradezco. No es un libro de denuncia, ni da lecciones ni pide explicaciones, y la verdad es que se lo agradezco. Por supuesto que se hace referencia a los períodos históricos en los que se enmarca, pero Hosseini consigue usarlos como un recurso literario más. Temía encontrarme con descripciones de las barbaridades de la guerra, de las tropelías de los comunistas, del absoluto fanatismo de los talibanes o de la ocupación estadounidense. Pero no, sólo se trata de refilón. Y repito que se lo agradezco porque estoy un poco familiarizada con la historia reciente de Afganistán, y no es precisamente un canto a la inteligencia e integridad humanas. Se merece un artículo a parte, y podéis estar seguros de que se lo dedicaré.

En fin, que recomiendo este libro a cualquiera que quiera emocionarse, reír, llorar; a cualquiera que desee volver a sentir, y a todos los que son demasiado duros consigo mismos. Verán que siempre hay una puerta abierta para redimirse, y donde menos te esperas...

Ya echo de menos a los pequeños Amir y Hassan haciendo volar su cometa...

Vista panorámica de Kabul