11 de enero de 2012

Modelos, salud y anorexia: los mismos fantasmas de siempre...


Llevo tiempo pensando darle cuerpo (nunca mejor dicho) a un artículo sobre el tema de la moda y la delgadez de las modelos, y no sabía muy bien por dónde empezar. He necesitado semanas, y un pequeño empujón de la agencia Elite, para poner este huevo. El pasado mes de noviembre, tuvimos la ocasión de disfrutar del último desfile de los Ángeles de la firma Victoria's Secret. Cuerpazos, puesta en escena, música, en fin, el tutiplén habitual al más puro estilo americano. Entra por los ojos, es muy bonito, mueve un dineral, se retransmite por televisión de pago y el personal se pega con tal de no perdérselo. Yo misma me dejo llevar por la magia del evento. Luego escuché en no recuerdo qué telediario cómo se preparaban las criaturas celestiales antes de lucir palmito en la pasarela, y decidí indagar un poco más en el asunto.

Adriana Lima

La modelo brasileña Adriana Lima, a la que un día de éstos declararán Patrimonio de la Humanidad, fue la que abrió la caja de Pandora, o el melón si ustedes lo prefieren, aunque a ella le parecerá una anécdota más entre las exigencias de su trabajo. En un principio, y como es lógico, se someten a un duro entrenamiento muscular y cardiovascular, por eso de tener el cuerpecillo firme y bien torneado, con un tono muscular que parezca saludable y mantenga todas las cosas en su sitio. Hasta aquí nada extraño, de hecho, si no fuera tan vaga, posiblemente me pasaría largos ratos en un gimnasio haciendo lo mismo (que la ley de la gravedad ya está dando qué hacer). A parte, disponen de legiones de nutricionistas pendientes de su composición corporal, que les administran batidos y suplementos proteicos, lo cual nos lleva a una dieta hiperproteica, cosa que ya no es tan sano... A los nueve días del desfile, sólo se les permite ingerir dichos batidos, y la guinda es que les prohíben tomar agua durante los dos días anteriores. ¿Habéis probado no beber agua durante dos días? Por mucho que bebas zumos, llega un momento en el que tu cuerpo te manda al carajo... En fin, ya es de risa que doce horas antes de subirse a la pasarela les pidan que no tomen ninguna clase de líquidos.

Según lo que he leído por allí, esta dieta salvaje les permite perder entre cinco y diez kilos, y no puedo evitar preguntarme si es realmente necesario que estas mujeres, guapas, altas y delgadas ya de por sí, se sometan a semejante tratamiento de choque. Se las considera poco menos que perfectas, y para una modelo, ser una de las elegidas viene a ser el mayor reconocimiento que pueda alcanzar en su profesión. Otras se conformarían con ser socias de un bufete de abogados, pero tiene que haber para todas ¿no? Lo que me fastidia es que, detrás de esta muestra de perfección y belleza, no hay nada real, y menos natural. Como siempre, nos venden un espejismo muy bonito, no digo lo contrario, pero que no alcanzaremos jamás aunque nos cueste esfuerzo, lágrimas y cantidades ingentes de dinero. Y para mí, lo peor de todo es que muchas ponen en riego su salud para rozar la imagen de éstas y otras damiselas.

Ejemplos varios de modelos demasiado delgadas
Dentro de lo que cabe, la firma Victoria's Secret no suele sacar a paseo cuerpos anoréxicos, salvo contadas excepciones. Las tías están estupendas y no dan la sensación de matarse de hambre. Los desfiles de alta costura sí que me tienen más mosqueada, ya que en ellos imperan los esqueletos andantes. Vamos, que según cómo las maquillan, algunas muchachas dan más miedo que los zombies de The Walking Dead. En España, la pasarela Cibeles sí puso un tope, o más bien un mínimo de masa corporal para poder desfilar. No es que las modelo tengan la talla cuarenta, pero el detalle se agradece. Al menos ya no se me corta la digestión cuando las veo, y además llevan mejor la ropa, con lo cual el objetivo de enseñar prendas nuevas se cumple también. No me digáis que os entran ganas de comprar un vestido de noche presentado sobre un cuerpo no más grueso que una percha...


Julia Schneider, ganadora del Elite Model Look International
Desde que soy adolescente, se nos viene alertando de los peligros de la anorexia y se critica a los modistas que no tienen reparos en exigir modelos de la talla 0, o aquéllos que se empeñan en presentar ropa para mujeres adultas llevadas por modelos adolescentes o pre-adolescentes. Y la verdad es que, en veinte años, no ha cambiado nada. Lo último que me ha provocado escalofríos y me ha fastidiado el café de media-tarde ha sido la ganadora del certamen Elite Model Look International, una muchacha de quince años oriunda de Suecia llamada Julia Schneider (a vuestra izquierda, durante la gala final del evento).

Lo primero que me llama la atención es la edad de la chica. Quizás empiece a hablar como mi madre (en algún momento tenía que pasar), pero no creo que una mente tan joven tenga la madurez, la capacidad ni la experiencia para enfrentarse a lo que supone la vida de una modelo: fama (especialmente, la negativa, ya que desde su elección le ha llovido todo tipo de comentarios nefastos), dinero, malas compañías, aprovechados, envidias, cansancio, dietas sin fin, estrés o drogas entre otros. ¿Estarán tranquilos sus padres? ¿No les preocupan los problemas de salud que acarrea no comer? Y me pregunto si, en otro contexto, los servicios sociales no habrían puesto ya el grito en el cielo. De hecho sé de de primera mano que en la zona en la que vivo, le retiraron a una madre la custodia de su hija por (entre otras cosas) desnutrición. Y la cría no era mucho más joven que ésta...

El siguiente paso fue entretenerme en buscar fotos de las finalistas del concurso. Quería hacerme una idea más concreta del tipo de mujer que le mola a la agencia Elite (la mayor del mundo, con más de 800 modelos representados). En la web oficial del concurso, he podido comprobar que todas están cortadas por el mismo patrón: adolescentes muy delgadísimas. A mi parecer, algunas incluso tienen un aspecto enfermizo. Os dejo aquí el enlace, por si las queréis ver todas, y mientras os pongo a continuación una pequeña selección. Repito que son las fotos oficiales de la agencia Elite, no es que haya buscado a consciencia las instantáneas menos favorecedoras de las muchachas, ni mucho menos.

Julia, por Suecia / Ariane, por Brasil / Pauline, por Francia / Lera, por Bielorrusia 
Ganadoras 2008, 2009 & 2010

Lo segundo que me preocupa es el tema de la salud, y las consecuencias físicas y psicológicas de los ayunos. Todos sabemos que si hay gente que muere de hambre, significa que comer es una cuestión de supervivencia, un impulso básico de cualquier animal (junto con lo otro, síiiiii). Y supongo que será peor privarte de nutrientes cuando tu cuerpo está en pleno desarrollo, véase a la edad de estas criaturas. La anorexia nerviosa es un trastorno auto-inducido de la conducta alimentaria que lleva al paciente a una pérdida de peso, hasta llegar a un estado de inanición y, en sus casos más extremos, a la propia muerte. En un principio, se consideraba como una enfermedad típica de chicas adolescentes, pero se dan cada vez más casos en mujeres adultas y en varones. Estudios más recientes apuntan que tiene más prevalencia entre personas perfeccionistas, estrictas, constantes, con baja autoestima y personalidades obsesivas. Apuntan también como causas factores genéticos, así como el ideal de belleza femenina que se vende actualmente por todas partes, y que asocia el lujo, el glamour, el dinero y el éxito a una extrema delgadez.

En un primer momento, las consecuencias de la enfermedad son psicológicas, pues el paciente tiende a tener una visión distorsionada de su cuerpo que le lleva a verse con sobrepeso, así esté hecho un saco de huesos, y a tener miedo de engordar, lo que le llevará a seleccionar los alimentos que favorezcan la pérdida de peso, incluso a dejar de comer. Llevará un registro detallado de las calorías ingeridas a lo largo del día, e incluso controlará sus deposiciones con el fin de saber exactamente lo que se ha quedado en su organismo. Otros practicarán ejercicio físico de manera exagerada y compulsiva y se provocarán el vómito, eso si no han conseguido  previamente engañar a su entorno para saltarse la comida de turno. También les sirve tomar laxantes y diuréticos, o inhibidores del apetito como el tabaco y otras drogas. La salud mental del enfermo se ve igualmente afectada, pues suelen padecer trastornos graves del sueño, depresión, ansiedad, tristeza infundada, pensamientos irracionales, miedo al rechazo de los demás, fobia social, trastorno obsesivo-compulsivo, hiperactividad, agresividad, relaciones conflictivas, hipersensibilidad hacia el sufrimiento ajeno y los ambientes hostiles, sicosis y tendencia a autolesionarse. Eso se debe, entre otros, a que la falta de nutrientes elementales provocan irregularidades en el trabajo de los neurotransmisores, así como pérdida de materia gris. Lo primero se corrige una vez que la persona vuelve a alimentarse en condiciones, pero lo segundo es irreversible, causando de por vida daños cognitivos cuya gravedad dependerá del tiempo que haya durado la enfermedad.

A parte, la falta de ingesta de nutrientes imprescindibles, como las vitaminas y los minerales, se traduce en una serie de problemas físicos, el primero y más evidente siendo la pérdida (extrema) de peso. Aquí, la cosa pasa de castaño oscuro. Me quedé bastante anonadada al ver la cantidad de desperfectos que va causando la anorexia nerviosa en nuestro organismo. Por ejemplo, se reduce el tamaño del corazón, lo cual, junto con la falta de potasio, aumenta el riesgo de sufrir infartos y dispara los casos de muerte súbita en enfermos, ya en fases más avanzadas de la enfermedad. Se aprecia, junto con la pérdida de peso, una notable debilidad muscular en general, así como anemias crónicas que se mantienen incluso después de la recuperación del paciente. Otra consecuencia que me ha llamado la atención es la disfunción inmunológica provocada por la falta de glóbulos blancos. Algunos pacientes sufren de hecho síntomas muy parecidos a los que se registran en enfermos de SIDA, y explica que la tasa de mortalidad se incremente muchísimo a los cinco años de enfermedad. Es de lógica añadir que padecer anorexia nerviosa antes de la edad adulta causa retraso en el crecimiento y desarrollo corporal. De hecho, se carga nuestro sistema hormonal, alterando o suprimiendo el ciclo menstrual y causando pérdida de la libido (en el caso de los hombres, impotencia). Aumenta la incidencia de padecer ovarios poliquísticos y esterilidad, y en el hipotético caso de que una anoréxica se quede embarazada, tendría más riesgo que nadie de sufrir un aborto espontáneo o de dar a luz a un niño prematuro e incluso con defectos congénitos graves. Así, no sólo se cargan su salud, sino que ponen en peligro la vida de una criatura que no ha pedido nada a nadie...

La novia cadáver 
Para terminar, y como se supone que la anorexia nerviosa responde a un ideal de belleza y a lograr un cuerpo diez (en este caso, más bien cero), también deberían saber que es responsable de una serie de trastornos "estéticos" bastante desagradables a la vista. Los vómitos forzados implican caída de piezas dentales, el pelo se vuelve ralo, quebradizo y más fino de lo normal; afecta también a las uñas que se rompen con mayor facilidad. Acaba apareciendo vello fino y largo en los antebrazos, la espalda, los muslos, el cuello y las mejillas (cual Chewbacca, vaya). La piel se torna pálida, tirando a amarillenta (especialmente en las palmas de las manos y las plantas de los pies),  y aumenta la rotura de pequeños vasos capilares que van formando como arañas. En el mismo orden de cosas, la falta de alimentación provoca una serie de alteraciones en el buen funcionamiento del aparato digestivo (reducción del tamaño del estómago, úlceras, gastritis crónica, etc.), causando flatulencia, reflujo de líquido gastroesofágico, halitosis, así como períodos de diarrea seguidos por otros de estreñimiento. En fin, una maravilla. Monísimas de la muerte...

Como mínimo, es para pensárselo.

Como punto y final a este tostón, vengo a preguntarme si es necesario tanto sufrimiento para "estar guapa". A las mujeres se nos exige estar siempre perfectas, femeninas, delgadas, sexy, con la piel estupenda, sin celulitis, el pelo estupendo... Desde muy pequeñitas nos machacan con ideales difíciles de alcanzar, nos enseñan prácticamente a reírnos de los gordos y de los feos, provocando que, al final, no lleguemos nunca a estar satisfechas con nuestra apariencia física. Pienso además que no se puede ser feliz pensando a cada hora que algo falla. No conozco a una sola mujer que no se queje de alguna parte de su anatomía. Yo la primera.

Cristina Aguilera en su reaparición, y en sus diferentes pesos y apariencias

Suena a tópico, pero me parece más importante llevar un estilo de vida saludable, y preocuparse un poco más por ser unas personas en condiciones, en vez de brujones criticonas, acomplejadas y continuamente estresadas por aparentar algo que no somos. Ayer mismo salió la noticia de que la cantante Cristina Aguilera ha dejado de luchar contra su cuerpo, apareciendo más entradita en carnes de lo que nos tenía acostumbrados. Lo triste de la noticia no eran sus kilos de más, por supuesto, sino que miles de fans (y no tan fans, digo yo) se han entretenido en insultarla, criticarla y dejarla como un guiñapo. ¿No deberían juzgarla por su talento o su voz? Ella ha comentado que no le da importancia y que no le afecta tal recibimiento del populacho, pero me parece preocupante y cuanto menos, llamativo. Por eso, desgraciadamente, no me sorprende la cantidad de chiquillas (y chicos también, ojo, que conozco alguno) que someterán sus cuerpos a la tiranía del hambre por parecerse a un esqueleto. Lo asocian con el triunfo, la riqueza, la fama y la aceptación social... y no habrá forma de hacerles entender que ni siquiera es bonito. 

Sigo pensando que no se puede exhibir un tipo de cuerpo descarnado, que es la viva imagen de la enfermedad, y encima premiarlo a base de dinero y superficialidad.

Las chicas ven más de 400 anuncios al día que les dicen a qué deberían parecerse
Adieu!